El parto velado es un nacimiento poco frecuente en el que el bebé nace dentro de la bolsa amniótica, que permanece intacta durante la salida. Aunque puede resultar sorprendente para la familia, generalmente no supone un problema para la madre ni para el recién nacido.
En la Unidad de Maternidad del Hospital Sanitas La Moraleja contamos con un equipo especializado en el acompañamiento del parto, preparado para atender también nacimientos menos habituales, como el parto velado.
Durante el embarazo, el bebé se desarrolla dentro de la bolsa amniótica, una membrana que contiene el líquido amniótico y lo protege frente a golpes, presiones y movimientos.
Lo habitual es que esta bolsa se rompa antes del nacimiento o durante el trabajo de parto, lo que popularmente se conoce como “romper aguas”. Sin embargo, en un parto velado, la bolsa no se rompe y el bebé nace completamente rodeado por las membranas y el líquido amniótico.
Este tipo de nacimiento también se conoce como parto enmantillado o nacimiento “en caul”. Puede producirse tanto en un parto vaginal como durante una cesárea. No debe confundirse con los casos en los que el bebé nace con un pequeño fragmento de membrana adherido a la cabeza o al cuerpo, ya que en el parto velado la bolsa permanece íntegra alrededor del recién nacido.
Por sí mismo, el parto velado no suele considerarse una complicación. El bebé continúa recibiendo oxígeno a través del cordón umbilical mientras permanece conectado a la placenta, por lo que no necesita respirar dentro de la bolsa.
Una vez completado el nacimiento, el equipo sanitario abre cuidadosamente las membranas para liberar al bebé y realizar las primeras valoraciones.
En algunos partos prematuros, especialmente durante una cesárea, mantener la bolsa intacta durante la extracción puede ayudar a reducir la presión directa sobre el cuerpo del bebé. Por este motivo, el nacimiento en la bolsa se ha descrito como una técnica que puede facilitar una extracción más delicada en determinados casos de prematuridad extrema.
No obstante, esto no significa que un parto velado garantice un nacimiento más sencillo ni que evite por sí solo posibles complicaciones. La evolución depende de factores como la semana de gestación, la posición del bebé, su estado de salud y las circunstancias concretas del parto.
El parto velado se produce cuando la bolsa amniótica conserva su integridad durante todo el proceso de nacimiento. Normalmente ocurre de manera espontánea y no existe una causa única que permita predecirlo.
Puede aparecer tanto en embarazos a término como prematuros, aunque se ha descrito con mayor frecuencia en nacimientos prematuros y en algunas cesáreas, donde los profesionales pueden visualizar y manejar las membranas durante la extracción del bebé.
No depende de ninguna acción realizada por la madre durante el embarazo y tampoco existen medidas específicas para favorecerlo o evitarlo. Por tanto, no debe interpretarse como consecuencia de la actividad física, la alimentación, la postura o los cuidados seguidos durante la gestación.
Se trata de un nacimiento muy poco habitual. La literatura médica disponible lo considera excepcional, aunque su frecuencia exacta resulta difícil de establecer debido a que existen pocos estudios amplios y muchos de los datos proceden de casos clínicos aislados. Algunas publicaciones estiman que puede producirse en menos de uno de cada 80.000 nacimientos.
Su rareza explica que tradicionalmente haya estado rodeado de creencias y expresiones populares. Desde el punto de vista médico, simplemente significa que las membranas amnióticas no se han roto antes de que el bebé salga completamente.
El parto velado se identifica en el momento del nacimiento. No suele detectarse previamente mediante una ecografía ni requiere un seguimiento diferente durante el embarazo.
En un parto vaginal, el equipo puede observar cómo la bolsa aparece intacta a medida que el bebé avanza por el canal del parto. Los profesionales controlan el bienestar fetal y acompañan el nacimiento evitando manipulaciones innecesarias.
Durante una cesárea, puede comprobarse que las membranas continúan intactas al acceder al útero. Dependiendo de las circunstancias clínicas, el equipo puede abrir la bolsa antes de extraer al bebé o completar la extracción manteniéndola íntegra.
La forma de actuar se adapta siempre a la situación de la madre y del recién nacido. Si existe alguna señal de pérdida de bienestar fetal o cualquier otra complicación, se prioriza una intervención inmediata y segura.
Una vez que el bebé ha nacido por completo, los profesionales abren la bolsa amniótica de forma controlada y retiran las membranas que cubren su cara y su cuerpo.
A continuación, se realizan los cuidados habituales de cualquier recién nacido:
La mayoría de los recién nacidos que llegan al mundo mediante un parto velado no necesitan cuidados diferentes por el hecho de haber nacido dentro de la bolsa. Si el bebé es prematuro o presenta alguna dificultad para adaptarse fuera del útero, el equipo de Neonatología inicia la atención que precise.
Cada nacimiento evoluciona de una manera diferente. En el Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, el equipo de Maternidad acompaña a la madre durante todo el proceso, controla el bienestar del bebé y adapta la atención a las necesidades de cada parto.
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