El trasplante de córnea o queratoplastia es una cirugía ocular que puede restaurar la visión, aliviar el dolor y mejorar de forma significativa la calidad de vida de quienes tienen afecciones oculares que comprometen la córnea.
La córnea es la capa transparente que recubre la parte frontal del ojo y cuya principal finalidad es permitir el paso de la luz y ayudar a enfocarla en la retina. Si pierde su transparencia o se deforma, la visión se ve afectada.
La queratoplastia es un procedimiento quirúrgico que consiste en reemplazar el tejido corneal dañado o enfermo por uno sano procedente de un donante.
Esta intervención está aconsejada en patologías como las siguientes:
En función del estado de la córnea, la agudeza visual del paciente y la respuesta a tratamientos previos, el oftalmólogo determina cuándo es conveniente pasar por quirófano.
Lo primero que se hace es una evaluación oftalmológica completa que incluye:
La intervención se lleva a cabo con anestesia local o general, depende de las condiciones del paciente. Tras aplicar la anestesia se limpia el ojo con una solución antiséptica y se coloca un campo estéril.
A continuación se realiza una incisión precisa en la córnea para extraer el tejido dañado. La cantidad retirada suele ser un botón de entre 7,5 y 8,5 milímetros de diámetro en el caso de la queratoplastia penetrante. También se pueden reemplazar selectivamente las capas de la córnea afectadas mediante queratoplastias lamerales.
El tejido corneal donado se prepara con medidas idénticas o ligeramente mayores al extraído y se posiciona en el ojo del receptor. Luego se llevan a cabo unas suturas de nailon para fijar el inyector en su lugar. En el caso de las queratoplastias lamelares endoteliales para tratar la distrofia endotelial de Fuchs, por ejemplo, no se utiliza sutura.
Una vez finalizada la intervención, el cirujano hidrata la córnea, revisa la presión intraocular y comprueba la correcta adaptación del inyector. Por último, se aplican por vía tópica antibióticos y corticoides y se cubre la zona con un protector ocular.
La duración de la recuperación depende del tipo de técnica utilizada en el trasplante, del estado previo del ojo y de la respuesta del paciente al inyector.
En cualquier caso, tras la operación hay que seguir unos cuidados esenciales que incluyen la aplicación tópica de colirios antibióticos, antiinflamatorios e inmunosupresores para prevenir las infecciones y los rechazos. Además, hay que usar gafas de protección durante el día y una concha ocular por la noche para evitar fricciones accidentales.
El paciente debe abstenerse de llevar a cabo esfuerzos como levantar peso, hacer deporte o agacharse bruscamente durante las primeras semanas. Además, debe acudir a sus citas con el oftalmólogo para que este revise cómo va la curación y pueda detectar complicaciones antes de que estas se agraven.
Las complicaciones no son habituales, pero puede darse un rechazo del injerto. Si esto sucede y se detecta a tiempo, el problema puede ser reversible con el tratamiento médico adecuado.
Tras la operación, la visión va mejorando de forma gradual a lo largo de las semanas y los meses posteriores.
La recuperación total tras la queratoplastia puede llevar varios meses, pero los resultados suelen ser no.
Lo primero que nota el paciente es que su visión va mejorando poco a poco. Especialmente si existía un queratocono avanzado o algún tipo de distrofia.
Esta recuperación de la visión se traduce en una mayor autonomía. El paciente puede volver a trabajar, a conducir, a leer y a disfrutar de una vida más activa e independiente.
Algunos trastornos corneales generan un dolor constante o la sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo. Al desaparecer esas molestias, el paciente se siente mucho más cómodo y disminuyen sus niveles de ansiedad, incluso descansa mejor.
Una córnea opaca o deformada puede provocar una inseguridad con respecto al aspecto físico. Al recuperar el ojo la normalidad tras la operación, se refuerza la autoestima.
El trasplante de córnea es una intervención con una alta tasa de éxito gracias al avance de las técnicas quirúrgicas. Lo que consigue es que el paciente mejore su visión y con ella su calidad de vida.
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